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Se muestran los artículos pertenecientes al tema RELATOS.
03/08/2006
PEDAZOS DE LUNA Pedazos de luna desaparecen llenos de viento. Son dientes de poemas desconocidos. Álamos que recuerdan cuanto nos amamos. Las sombras musitaron silencios que no supieron liberar nuestro destino fatal. Ahora, busco horas de soledad entre versos que tiritan. Pero nada, como la cigarra en otoño, muero sin recibir limosna de esperanza. El sueño se esfumó. Más allá del lóbrego y pedregoso olvido, ni besos, ni versos. Solo en mi tumba, ceniza. Tengo miedo. La tarde muere. ¿Qué me traerá la noche? Te recuerdo. Desierto de sombras donde he plantado diamante de lluvia, que son como lámparas de alegría. Los halcones inmóviles sobre muros derruidos de un pasado imposible de recuperar. Estoy como siempre fuera de ti, el lar apagado y el ciprés que guarda la nada, lleno de silencios. A la salida de un orgulloso desierto la luz permanente de tu recuerdo me arrastra hacia ti. Me lleva al otro lado del mar, y allí está tu sombra en medio de un bosque condenada a vivir para siempre lejos de mí. Mi soledad se cura con el silencio del cañaveral. Nunca más me iré tras los ángeles tiznados de noche. Ahora tengo la serenidad que ríe llena de pájaros. Por la noche, junto a la luna joven, escribiré en secreto el último verso. La puerta se cierra, solo es un golpe de viento. JOSÉ ÁLVAREZ ARNAL "ATHO"
19/03/2006
FUIMOS FIELES ENAMORADOS El amor se va, el amor se va, ¡ay!, No el amor, sino nosotros. Los árboles acariciaban el silencio, mientras, la libertad del viento, enredaba tus cabellos y entristecía tu rostro. El sol calentaba nuestros cuerpos tendidos en la arena de la playa, tez morena, cubría de belleza tu piel y todavía yo seguía a tu lado. Nuestra relación empezaba a ser un desierto con montañas bajas, un horizonte que robaba oscuridad para tapar los momentos felices que habíamos pasado. Con el corazón seco de tanto amar y la pasión dormida, era el momento de la desesperación. Era en el centro de la eternidad soñada para nuestro amor, donde lejos de los torcidos caminos del destino, volaban nuestros besos y todas las caricias nacidas desde la noche hasta pasado el alba. Fuimos fieles enamorados, ocultos en nuestro frágil y divino sentimiento. Destrozados por la abundancia de fiestas licenciosas, empezamos a olvidar y borrar del fondo de nuestras almas la memoria limpia de nuestros actos. Una tormenta de hastío barrió nuestro mutuo interés dando paso a un río de amables olvidos. Nuestro amor bajó desde el más alto cielo al más profundo barranco de la indiferencia. La inmensidad del mar descomponía el día a lo lejos, entre la bruma. Nos miramos en silencio, acercamos nuestros labios como si en ese acto fuéramos a resucitar nuestra pasión perdida. Fue inútil, aquel beso certificó la muerte eterna de nuestro amor. Ahora tengo miedo de verme solo con mi libertad. El fuego de la pasión, como el fuego de los alquimistas que transforma el metal pobre en oro, nos transformó de hombres en dioses. Pero de una cosa estoy seguro, ningún amor muere, los amores olvidados se convierten en estrellas. Mira el firmamento, dos brillan más que ninguna. ATHO DE JAZARIA TANATOS Al término de los días, muchas hermanas de Tanatos, las furiosas Keres, separan violentamente en el alma, aquellos sentimientos más fuertes, más sagrados, y se inflama un silencio que pareced precursor de tragedias. Ni los ritos practicados en los festivales de Antesteria, conseguían ahuyentar a las hijas de Nix. Hasta que, una Hada, montada en el Unicornio de la felicidad, llegó envuelta por el aroma de los valles. Se paró a mi lado y me ofreció una cratera dorada con néctar divino, diciéndome: "¡Bebe Atho! Tu vida será la del centauro que salta sobre la flor blanca del desengaño". Bebí. "Ahora Atho, mi Cazador de Sueños, quiero bailar contigo hasta el alba. Yo seré la flor del cerezo y tú, el alma de los viejos robles que cantan fuertes y tristes al amor que nace cada mañana". Ss fue. El cielo será eterno con sus destellos de luz y nieve como el verde de los pinos, pero todo muere entre las negruras de Tanatos. Siempre hay alguien que guarda en sus ojos lágrimas de rencor por una traición en el amor. Es igual. Yo sé que a medida que pasa el tiempo no se consigue llorar. En un mundo donde florece la ambición y el poder de la bestia, nacen amores más o menos encendidos y secretos que se estiran por segundos, por minutos, pero siempre para tocar la frontera del egoísmo. ¿Cuál es el punto de retorno, más allá del cual, la suma de los amores diferentes, comporten una irreversible transformación del viejo Tanatos en su gemelo Hípnos, para que nos acompañe a la orilla de Leto, el río del olvido? José Álvarez-ATHO- 17.03.2006
11/04/2005
LA DESDICHA SEGURA Amamos fuera de la vida real. Tratamos de recoger perfumes del valle alejando la horca, del fiemo. Aquella tarde, la soledad de la cala, indiferente a nuestros abismos, contemplaba nuestros cuerpos. Caricias tiernas de un amor en agraz, lumbre de una hoguera que rechazaba sombras, y arropaba un insulso silencio. Los surcos impuros de las sonrisas, recordaban las líneas ásperas, que dejó la tiniebla sobre las mentiras que nos dijimos. Como susurros de hechiceros, se desvanecieron agónicos, aquellos amores fingidos. Deshojábamos futuros, con nada. Fuimos raíces hundidas en un amor adocenado, tan apretado, y tan aburrido, como el más cobarde de los anónimos. ¿Dónde posó la sombra el ruido esperanzador? ¡Aquella noche perdí la audacia! A veces, los horizontes cristalinos me desbordan; protegen lo que adoro, y yo, impasible. Ese amor herrumbroso solo hubiera sido bruñido y estable, en el secreto. No hay círculo. Solo eternidad negativa. Y muero derramado. Ni andrajos ni ángeles; desconfío y creo; Huyo allí donde dudan las veredas milenarias. Me descalzo con serenidad de mis sandalias ociosas. En estos escritos inestables, infecundos, Brilla una realidad extraña. Camino adelante aún cuando me ciega el polvo del lenguaje. ATHO -Palma, 210305- Etiquetas: ATHO, DE, JAZARIA, POETICA
07/03/2005
ORILLA SINUOSA He regresado por los huecos que atraviesan la vieja noche, donde la luz adorna los desiertos. Las garzas encorvadas, que temen el vuelo, retenían sombras bajo los palmerales. La luminosidad que albergaba besos de labios inquietos, me despidió desde la ventana del tabique que separaba los silencios. Un reptil de cola corta se movía en la arena y miraba como recogíamos caricias, deseando que el sol castigara nuestros cuerpos desnudos. En aquella sinuosa orilla, una excitante aventura apretujaba un viento boreal de rítmicos aretes que, por primera vez, proscrita por el dolmen lleno de enigmas, tomaba la iniciativa. Se entretejió y transformó en un duro delirio de mariposas melodía. ¿Por qué los gestos son espectrales, cuando estimulan el ombligo que vigila el níspero, si las caricias sinceras, orlas opalescentes de labios cobrizos se intercalan con la perversidad? ¿Señalan la oscura encrucijada abisal a la bestia que ruge en las entrañas? La noche pasada a su lado, por sendas agrestes y caminos de sueños rebeldes, se perdió indigente, entre una selva que se cimbrea, traicionada por el último beso, que se diluyó rápidamente en la mentira. Ahora, las sandalias llenas de recuerdos, dormitan en el umbral oxidado del alma que se extingue. El escorpión asoma entre las cenizas y, decide, volver a verla. ATHO
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